Los problemas con la alimentación de tu hogar tienen solución.

Pero probablemente no la que te han contado hasta ahora.

Muy buenas,

mi nombre es Tania, soy dietista especializada en familias, creadora de la escuela Alimenta tu Hogar y mamá de 2 preciosos retoños de 4 y 2 años.

A partir de ahora, y si quieres encontrar una solución de verdad, te voy a pedir que leas con atención y completamente esta página.

 

Si no tienes tiempo de leerla y estás buscando una solución más rápida, lo siento, no puedo ayudarte: La varita mágica se me rompió hace tiempo.

 

Si te parezco muy borde por empezar hablando de esta manera te voy a decir que no lo soy. En realidad, soy una persona bastante simpática y capaz de empatizar con la situación de todo el mundo, pero en esta página dispongo de poco tiempo para que comprendas el trabajo que realizo y tengo que ir al grano: tu tiempo, tu esperanza y tu dinero están en juego, así como los míos.

 

Vamos allá:

 

Supongo que has llegado a esta página por una de estas 2 preocupaciones:

 

1.Tu hijo tiene un problema con la alimentación porque quizás va a empezar la alimentación complementaria y no sabes cómo hacerlo o quizás rechaza todas las comidas que le pones, o come poco/mucho o cada vez se vuelve más selectivo o las comidas son un campo de batalla en casa…

 

2. No consigues de ninguna manera mejorar tu relación con la alimentación a pesar de haberlo intentado cientos de veces: A veces mejoras, pero luego vuelves a lo mismo, no te encuentras con fuerza de voluntad, tiempo…, te cuesta organizarte, te genera mucha ansiedad…

 

Vamos a desgranar un poco esas 2 situaciones:

Tu hijo tiene un problema con la alimentación.

Lo primero es dejar claro que en ningún caso tu hijo tiene un problema con la alimentación. El problema es enteramente tuyo.

 

A tu hijo probablemente le da exactamente igual la alimentación y la salud. A ti no, porque obviamente te preocupas por él y quieres garantizarle un futuro digno. 

 

Pero es importante que comprendas que el problema es tuyo y no suyo. Tú quieres cubrir una necesidad tuya de cuidar a tu peque.

 

Esto puede parecer “obvio” o “insustancial” pero no lo es en absoluto, porque si comprendes que el problema es tuyo y no suyo, comprenderás que tu eres la que tienes que poner toda la carne en el asador, que tu tienes que responsabilizarte de tus fallos, en ningún caso para culparte o lamentarte, sino para buscar soluciones auténticas y a largo plazo.

 

Así que lo primero es dejar de estar enfadada con tu hijo por no “comer bien” y empezar a mirar hacia tu interior.

 

Te lo he avisado antes…voy a ser muy clara y directa todo el rato.

 

Ahora, nadie va a negar que los problemas de alimentación que tenemos vienen de más arriba: Que el sistema en el que vivimos no vela por nuestra salud sino por los intereses de grandes industrias que se enriquecen a nuestra cosa, que el sistema político no vela por nuestra salud ni toma medidas coherentes ni reales por facilitarnos las cosas, que es prácticamente misión imposible comer bien cuando estamos rodeados de basura alimentaria que nos meten por los ojos en supermercados, publicidad, marketing encubierto, que la Asociación Española de Pediatría (y muchas otras asociaciones en las que nos han dicho que debemos depositar nuestra confianza) está subvencionada y plagada de conflictos de intereses con grandes industrias alimentarias, que vivimos en un mundo totalmente desconectado de la naturaleza, que la mayor parte de niños en los coles y los parques se alimentan a base de productos que vienen en bolsas de colores en vez de comida real…

 

Ok, nadie va a negar esto. Es una realidad. Pero también es una realidad que esto no va a cambiar, así que si quieres hacer algo por mejorar la alimentación de tu familia, debemos dejar de escudarnos en esta desastrosa situación y empezar a mirar hacia dentro y pensar qué podemos hacer nosotras al respecto.

 

Los problemas de alimentación infantil no son sólo cuestiones sobre “qué come o no come el niño”. El principal problema es la enorme desconexión con la naturaleza y con nuestras necesidades reales como ser humano que vivimos.

 

Absolutamente cualquier alimento, desde la más simple zanahoria, tiene el potencial de proporcionarnos placer (nuestro cerebro está programado para eso). Sin embargo, parece misión imposible conseguir que los niños disfruten de las verduras.

 

Esto, lo aceptamos con normalidad porque es común a casi todos los niños, pero tenemos que entender que es diferente que algo sea “común y generalizado” a que sea “normal”.

 

Esta situación es de todo menos normal.

 

Lo que pasa es que es un problema extendido hasta tal punto que lo aceptamos con normalidad y en vez de trabajar en ello, miramos hacia otro lado.

 

En la relación con la alimentación que tiene un niño influyen muchas cosas: Lo que comía su madre en el embarazo y la lactancia, el tipo de parto que ha tenido, la alimentación tras el parto, si ha tomado o no ha tomado medicamentos, cuanto se movía, cuánta exposición al sol tenía, cuánto ha jugado con la tierra, cuanto ha salido a la naturaleza, cómo ha iniciado la alimentación complementaria, cómo han sido las comidas en casa, cómo es la comunicación con sus padres y cuidadores, cómo es el ambiente en la mesa, cuánto ha experimentado con los alimentos (comprar, cocinar, tocar…), si es hijo único o tiene hermanos, etc…

 

Normalmente cuando padres y madres buscan ayuda para mejorar la alimentación de sus peques vienen buscando recetas milagrosas que hagan que sus hijos coman más verduras o un par de pautas sobre alimentación sana. También vienen esperando que estos consejos sean rápidos y con un éxito garantizado del 100%.

 

A mí personalmente las “healthy recetas” me parecen más un problema que una solución y, además, me dan pereza.

 

Cómo los problemas con la alimentación de los niños son tan complejos, comprenderás que no hay soluciones rápidas ni ideales.

 

En la terapia que yo ofrezco para mejorar la alimentación del hogar se van a evaluar todos los aspectos que hemos comentado arriba y se van a trabajar todos estos aspectos que te comento aquí:

Todo esto que te he indicado requiere de paciencia, compromiso por tu parte y tiempo. Tiempo para reunirte conmigo y aprender, tiempo para transmitir a tus peques, tiempo para cuidarlos y acompañarlos en el proceso (sobre todo a la hora de marcar esos límites), tiempo para escucharte, tiempo para observar a tus hijos…Tiempo para cambiar tu forma de vivir la vida.

 

Y desde luego no doy garantías de que puedas conseguir algo determinado ni una efectividad del 100%. Tengo demasiado respeto y amor hacia los niños como para pensar que son robots que van a cumplir mis exigencias de una manera estandarizada.

 

Lo que te aseguro es que habrá un cambio positivo. Y ese cambio va a empezar en tí. 

 

Si todo esto te cuadra, te dejo 2 opciones:

 

Te puedes reunir conmigo de forma gratuita 15 minutos sin ningún tipo de compromiso para contarme tu situación y valorar si puedo ayudarte o no.

Puedes suscribirte a mi comunidad por email gratuita: Recibirás emails de mi parte de vez en cuando en el que cuento o reflexiono cosas sobre salud, infancia, familia, alimentación. En esos emails también ofrezco mis servicios y tienes la oportunidad de contactar o reunirte conmigo más adelante si te interesa.

 

Nota importante: No regalo nada al suscribirte a la comunidad. Mi tiempo y mi trabajo es oro, igual que el tuyo. Además, estoy convencida de que puede llegar a ser un problema el exceso de información que se encuentra en la red y la tendencia que muchas personas están desarrollando de querer más y más y más información sin aplicar nunca nada (solo leer y no aplicar). Así que aquí no hay regalos. Sin embargo, también te digo que soy una persona muy comprometida y que realmente tengo el deseo de ayudar a las personas que quieren dar un paso adelante y cambiar su forma de entender la salud. Si es tu caso y tienes dificultades económicas, coméntamelo sin compromiso y te voy a intentar ayudar en todo lo que me sea posible.

 

Tú tienes un problema con la alimentación

Vale, esto es relativamente más sencillo porque en ese caso tu eres la única implicada en tus decisiones.

 

Tengo un método de trabajo que quizás es diferente del que esperas de una dietista.

 

Este método lo he forjado y perfeccionado en base a mi experiencia personal (te resumo: Niña con una relación desastrosa con la alimentación, adolescente sumamente acomplejada cometiendo mil locuras para intentar dejar de engordar, ¿adulta? que ha probado mil dietas, de las que siempre tenía el peso en casa para llevar bien controlado cualquier michelín que me salía y alimentada a base de productos “light” y “bajos en calorías” sin obtener resultados satisfactorios nunca) y en base a tratar a cientos de clientes que han pasado por esos mismos problemas o que han saltado de dietista en dietista a lo largo de toda su vida esperando encontrar ansiadamente a aquel que les diera la receta definitiva para todos sus males.

 

El método es sencillo: Consiste en dejar de creer que los problemas de alimentación se solucionan a base de que alguien te dé un menú y te diga lo que está mal o bien comer.

 

Consiste en comprender que dichos problemas derivan de una desconexión total con nuestra naturaleza humana, de un ambiente tremendamente obesogénico, de que nuestro amado sistema político y social nos ha venido un estilo de vida basado en hacer cada vez más y más como si fuéramos máquinas, de tal manera que no nos quede tiempo para escucharnos, sentirnos, entendernos y aceptarnos.

 

Básicamente todo se basa en pensar que somos robots programables en vez de complejos seres humanos que interactúan con el medio.

 

Dicho esto: No te voy a dar recetas mágicas ni te voy a decir exactamente qué comer. Te voy a prestar información valiosa sobre las diferentes opciones que tienes para llevar una alimentación saludable.

 

No te voy a dar menús elaborados, pero si quieres, te enseño a elaborar menús sanos y organizarte en la cocina según tus preferencias y necesidades.

 

No te voy a pasar revista sobre si has cumplido o no los acuerdos de la asesoría anterior (No eres una cría/o, eres una mujer/hombre perfectamente capaz).

 

Trabajo en las asesorías a través de meditación, de escritura terapéutica, de comunicación no violenta y de información basada en coherencia evolutiva y ciencia.

 

En otras palabras, te voy a ayudar a que empieces una práctica de meditación, empieces a evaluarte, tomarte tiempo para ti, respetarte, aprender a comunicarte y encontrar el significado de una vida sana basada en tu bienestar, tomando las riendas.

 

Eso es lo que hago, porque lo de dar menús no funciona.

 

Si te interesa puedes encontrar más información aquí:

 

O puedes inscribirte en la comunidad de email gratuita para seguir recibiendo pequeñas pinceladas e información de mi parte:

 

Recuerda: Pasarás a formar parte de mi base de datos. Te puedes dar de baja cuando quieras al final de cada email que recibas o contactando conmigo. No regalo absolutamente nada. 

 

Un abrazo,

 

Tania.