Por qué hay más de 50 hábitos, que te han dicho que tienes que hacer, pero que en realidad se están cargando la alimentación de tus hijos.

Y cómo puedes conseguir que a tí no te pase, aprendiendo cosas que otros no saben.

Hola, soy Tania y ayudo a familias que quieren mejorar la alimentación de su hogar

Pero antes de contarte cómo lo hago, déjame hacerte estas preguntas:

 

Bien, si al menos una de esas respuestas es afirmativa, puedo ayudarte, sigue por aquí.

 

Si no tienes hijos o ya consigues que se coman las espinacas mejor que Popeye, no necesitas mi ayuda (pero aun así eres bienvenida).

Tengo una comunidad por email y es 100% gratuita.

Cada día te escribo un email corto para darte una pequeña cápsula sobre alimentación y salud.

 

¿Por redes sociales? No, por email.

 

En las redes sociales hay demasiado ruido, consumimos por consumir y perdemos demasiado tiempo.

 

Eso no es sano, y aquí venimos a hablar de salud.

 

Además, te mando 2 regalos: Una guía para empezar la alimentación complementaria con el método BLW y una guía con las 5 claves que están fallando en la alimentación de tus hijos y sus soluciones.

 

Y si no te gusta, te das de baja cuando quieras, con un simple clic y sin dar explicaciones a nadie.

 

**Si estás interesado en alguno de mis cursos o asesorías recibirás toda la información cuando entres en la comunidad.

Si en algún momento has pensado que conseguir que tus hijos se coman el plato de verduras sin rechistar es misión imposible, te voy a demostrar que sí se puede, y de una forma más fácil de lo que crees.

Pero déjame que te cuente una pequeña historia sobre «niños mal comedores».

Mis niños no lo son. Es más, si me descuido, un día me sacan los ojos y se los comen también.

 

No es que tengan un don especial ni sean súper niños, es que he tenido la suerte de tener mucha información desde el principio.

Mis niños no, pero yo sí.

Yo si fui mal comedora, ni te lo imaginas.

 

Luego fui una niña gorda y fea (al menos en mi cabeza) que comía a escondidas.

 

Luego fui una adolescente que se alimentaba a base de menestra y de postre unos Donetes (para compensar).

 

Luego he sido un poco de todo hasta que dejé de hacer locuras y aprendí a comer.

 

Luego Fuí Madre

Y mi niño era tan bonito y tan delicado y tan dulce…

… que no quería que pasara por lo mismo que yo, y entonces todo cambió para mí.

Desde entonces todo ha sido una carrera de fondo en lo que a aprendizaje y autoconocimiento se refiere.

Formaciones, lecturas, investigación, y sobre todo aprender de mis hijos y de otras muchas familias a las que he tenido la suerte de acompañar en este proceso.

Y ahora, enseño lo que aprendo.

Hay tres pilares que definen mi trabajo, mi vida y mi forma de entender la salud, y que impregnan todo lo que hago:

1 – Coherencia evolutiva y evidencia científica

Si durante el último siglo es cuando más «evidencia científica» hemos tenido disponible y, sin embargo, es cuando más deterioro de la salud hemos tenido, algo está fallando.

 

Por suerte, a día de hoy, tenemos estudios bien realizados a los que recurrir y que nos sirven de soporte para todas nuestras intervenciones, pero por diversos motivos, esos estudios no están llegando a la sanidad pública ni a la población.

 

Pero además, no podemos olvidar quienes somos, ni de dónde venimos. 

 

Millones de años de evolución nos han moldeado y nuestros genes y nuestro cerebro esperan recibir determinadas cosas que el mundo actual no les está aportando.

 

Aunar nuestras necesidades como especie con la ciencia moderna es primordial para vivir en equilibrio y puede suponer una de las claves para vivir mejor.

2 – Atención plena y conciencia corporal

La ciencia avanza y el estudio de la neurociencia no deja lugar a dudas:

 

LA ATENCIÓN, LA MEMORIA, LAS EMOCIONES, LOS APRENDIZAJES… No son sólo cosa de «la mente».

 

Mente y cuerpo son indivisibles y se retroalimentan.

 

La postura corporal, el latido cardiaco, el intestino… todo influye en tus pensamientos, en tus emociones y, por lo tanto, en tu conducta.

 

Nos movemos por el mundo en piloto automático, haciendo y haciendo sin parar como si fuéramos robots programados, sin escucharnos, sin sentirnos.

 

Para disfrutar los alimentos frescos y dejar de necesitar otro tipo de productos tenemos que reconectar con nuestras emociones, con nuestro cuerpo y aprender a escucharnos y sentirnos.

 

Mindfulness, meditación, atención plena, mapeo corporal, respiración…son herramientas muy poderosas para ayudarnos a reconectar, y por supuesto, también en la infancia.

3 – Flexibilidad y entorno familiar

No hay dos familias iguales, ni existe la fórmula mágica de la salud.

 

Una dieta es simplemente una forma determinada de alimentarnos, unas pautas concretas. Esta idea de que la «dieta mediterránea» basada en 1500 kcal. y con un 60% de hidratos de carbono es el método ideal para estar sanos es simplemente absurda.

 

No hay evidencia de tal cosa, ni hay coherencia evolutiva que lo sustente.

 

Si repasamos las dietas de diferentes tribus a lo largo del planeta podemos observar que cada una de ellas sigue diferentes pautas alimentarias y todas conservan un perfecto estado de salud físico y psicológico.

 

Sin embargo, todas tienen cosas en común: alimentación fresca y que se encuentra en la naturaleza, movimiento constante, sentimiento de pertenencia al grupo, exposición solar a diario…

 

No hay estrés laboral, no hay comida en cajas, no hay sedentarismo, no hay redes sociales, no hay niños sentados en pupitres sin moverse 6 horas al día.

 

Así que no, el secreto no está en una dieta concreta. El secreto está en intentar encontrar un equilibrio entre lo que tu cuerpo necesita y lo que el mundo actual le ofrece.

 

Y para mí, la mejor forma de luchar contra un ambiente desadaptativo es a través del conocimiento, de la educación y de la emoción. 

 

Darle un significado diferente a la comida. La comida sana puede ser tradición, puede ser amor, puede ser un momento para compartir y disfrutar con nuestros hijos.

 

No la convirtamos en un trámite más.

TE MANDO UN EMAIL, CASI A DIARIO.

En él te cuento cosas que te sirven para mejorar la alimentación en casa.

Cosas cortas, que me he dado cuenta de que si escribo mucho la gente no me lee.

Los mando sin mucho drama.

 

Hay personas a las que les gustan, pero lo mejor es que pruebes y decidas tú misma.

Y todo este rollo viene porque me he sentido reflejada en el momento de sentarte y hablar del paquete coloreado de crispies...ajjajaa Gracias por todo Tania. Y por dedicarnos unos minutos de tu vida a enriquecernos día a día .

Irene

En resumen, me tienes enganchada a tus historias y desde luego, estoy aprendiendo un montón.

Lidia, www.arisbabyandyou.com

Me ha encantado este correo, ¡realmente inspirador!. Muchísimas gracias por dejarte llevar por tu inspiración (valga la redundancia jijiji). A mi desde luego me mandas a la cama con una maravillosa reflexión.

Kelly.

No tengo hijos. Dudo que el BLW vaya a formar parte de los consejos que tenga que dar en consulta (es aprender por vicio), y aún así, Tania me tiene enganchada casi cada mañana a su newsletter con sus anécdotas y reflexiones (¡ y ese tono con el que escribe!), invitándome a sus mentorías, que no tengo duda que serán fantásticas. En un mundo inteligente, Tania tendría cientos de miles de seguidores.... En su newsletter se puede aprender más allá de la nutrición.

Luisa, www.comopiensocomo.com

Hola Tania, que sepas que leo todos tus boletines y me encantan! Me encanta el estilo rebelde y directo con el que tratas todos estos temas de nutrición en general y la infantil en particular. Bueno, nada más, mucho ánimo con tu proyecto y enhorabuena por tu buen hacer. Que sepas que en clase de educación sanitaria te menciono para enseñar al alumnado que es necesario ser creativo.

Juan.

En esos emails también ofrezco mis cursos. Pero no en plan pesada, tu si quieres los compras y sino, no.

**Aunque si eso te supone un problema es mejor que directamente no te inscribas.

 

Si el email no pasa tu radar de chistes también te puedes dar de baja, en un clic, sin dar explicaciones.

 

LIBERTAD ABSOLUTA.

Para aprender a comer bien sin hacer un máster de nutrición

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Si te cansas, te das de baja en un clic.