Te voy a contar una historia.

 

Es una historia de mieeeeeeedo y cooooonspiración.

 

Sobre todo de conspiración, pero a mí me da miedo.

 

Había una vez una señora que se llamaba Luise Light.

 

Luise era Doctora y vivía en EE.UU., tenía muchos títulos, hacía cosas importantes y todo eso…

 

La voy a llamar Luisa.

 

Un día, por allí en 1970, la USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos) la llamó y le dijo: Luisa, queremos hacer una pirámide alimentaria para la población y tú eres nuestra mujer.

 

Así que Luisa se fue a New York y la invitaron a una fiestecilla que organizaban los de las asociaciones de la carne, el cereal, los lácteos…

 

AJAM..

 

Y en esa fiesta se dijeron cosas tan guais como que «las asociaciones que defendían a los consumidores estaban formadas por socialistas, anarquistas y gais».

 

AJAM.

 

En ese momento Luisa ya quiso hacer el ayuwoki de Michael Jackson, pero estaba metida hasta el cuello y le dio cosica.

 

Entonces Luisa hizo sus deberes y creo una pirámide con 6-9 raciones de hortalizas al día, frutos secos, huevos, pescado, legumbres, carne..

 

¿Lácteos y granos? Máximo 2-3 raciones al día entre ambos y de grano entero.

 

¿Azúcar? Menos del 10% de la ingesta calórica.

 

Y se la mandó a los jefazos…

 

Y los jefazos…

 

Cogieron este documento de Luisa, se limpiaron el culo con él, hicieron uno nuevo con el que pudieran ganar mucha pasta y le pusieron su nombre.

 

Ya sabes que a los del resto del mundo nos gusta copiarle las cosas a EE.UU porque son muy listos.

 

Por suerte, desde los años 70 las cosas han evolucionado y las pirámides alimentarias han mejorado y ya no hay conflictos de intereses y …

 

¡Ah no! Que todo sigue igual…

 

Aunque tenía bastante claro que la pirámide alimentaria española deja mucho que desear (mucho, mucho, mucho) cuando oí por primera vez esta historia contada por Alfonso Bordallo no dejó de sorprenderme.

 

Sorprenderme porque a veces vivimos en la ingenuidad más absoluta pensando que todo se hace  ingenua y bienintencionadamente , y, ciertamente, el mundo es un negocio.

 

Y el mundo de la alimentación es un GRAN NEGOCIO.

 

Así que no, la pirámide alimentaria no es la mejor forma de organizar nuestra alimentación porque básicamente no está basada en ciencia, está basada en dinero.

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