El término alimentación consciente está de moda.

 

También la meditación.

 

La crianza respetuosa.

 

Y mil cosas más.

 

A veces, cuando algo está de muy de moda tengo la sensación de que se manipula hasta perder su significado.

 

Yo también suelo hablar de alimentación consciente, pero en realidad, hablo, sobre todo, de los beneficios de llevar una vida consciente.

 

Sentir, pensar y actuar con conocimiento y de tal forma que honremos las decisiones que tomamos y los valores que decidimos implementar o sostener en nuestra vida.

 

Entonces, alimentación consciente sería estar plenamente presente en el momento de comer y comer de una forma que esté alineada con tus valores.

ESTAR PLENAMENTE PRESENTE EN EL ACTO DE COMER

¿Te ha pasado alguna vez lo siguiente?

 

Has decidido que el viernes vas a cenar pizza y llevas toda la semana pensando en ese fantástico día en el que por fin te vas a tomar tu pizza. PIZZA, PIZZA, PIZZA.

 

Te la imaginas, caliente y crujiente, con un montón de queso mozarella, jamón, champiñones, cebolla…

 

¡La vas a acompañar de una coca cola, de perdidos al río!

 

Pizza, pizza, pizza resuenan en tu cabeza.

 

De repente te la ponen delante, ummmmm como huele.

 

Un parpadeo, abres los ojos y ¡Oh Dios mío! ¿Qué ha pasado?

 

Parece ser que la pizza ha desaparecido.

 

¿En qué momento te la comiste? Ni te has dado cuenta. Estabas tan ansioso, estaba tan deliciosa, olía tan bien…

 

Le tenías que cortar la suya a los niños, tu marido te hablaba, la tele sonaba de fondo… ¿Y la pizza?

 

SE FUE.

 

Esto no es una exageración, así es cómo nos relacionamos con la comida habitualmente.

 

Nuestro cerebro tiene una cosa muy chula llamada: SISTEMA DE RECOMPENSAS

 

Este sistema mola porque lo que hace es asegurarse de incentivarnos a la búsqueda de alimentos.

 

¿Por qué?

 

Pues porque necesitamos comer para sobrevivir y a lo largo de nuestra evolución no siempre hemos tenido una tienda en cada esquina y un batallón de anuncios para recordarnos lo divertido y fácil que es comer sin fin.

 

Entonces, este sistema de recompensas hace varias cosas, pero nos vamos a centrar en dos:

DESEO

En realidad, es bastante intuitivo…Aumenta nuestro deseo por la comida y nos moviliza para buscar.

 

Es decir, el simple deseo ya te da placer.

 

En el ejemplo de la pizza recuerda que llevabas toda la semana anhelando esa maravillosa y deliciosa masa.

PLACER CONSUMATORIO

Aquí viene lo bueno (se supone): La comida da placer. Mucho.

 

Ten en cuenta que necesitábamos un mecanismo que nos hiciera querer repetir porque si la comida no nos hubiera dado placer, nos hubiera generado aburrimiento y no nos hubiéramos visto incentivados a buscar más.

 

Recuerda siempre que nuestro cerebro es un ahorrador y se nos iba mucha energía en buscar alimentos (ahora ya no porque existen los supermercados, pero antes sí).

 

Siguiendo con el ejemplo de la pizza: La comíamos tan rápido, con tanta ansia, perdidos en nuestros pensamientos y tareas que no hemos sentido ese placer.

 

O lo hemos sentido de una manera muy fugaz.

LA PARADOJA

Fíjate que curioso, actualmente parece que nos nutrimos más del deseo que del placer.

 

A esto, en la filosofía budista se le denomina “Apego al deseo”.

 

Es como beber agua salada, no sólo no te quita la sed, sino que te da más, entrando en un círculo vicioso del que es muy difícil escapar.

 

Si tu pizza, que tanto deseas, te ha reportado poco placer, vas a necesitar más. Vas a ansiar más. Siempre quieres más.

 

En los estudios de neuroimagen en personas con obesidad, curiosamente se aprecia como tienen mayor deseo hacia las señales que anticipan comida, pero menor sensibilidad al placer.

 

Es decir, su cerebro les impulsa a comer más, pero luego les premia menos con placer, por lo que se encuentran en una búsqueda incesante de colmar ese deseo.

¿CÓMO CONSEGUIMOS ESTAR PLENAMENTE CONSCIENTE EN EL ACTO DE COMER?

Obviamente no es diciendo “voy a comer mejor” ni tampoco es una cuestión meramente de “aprender a comer bien” porque si así fuera, casi nadie tendría problemas con la alimentación.

 

Te dejo lo que sería una hoja de ruta:

1. NECESITAMOS APRENDER A COMER BIEN

Esto es importante, claro.

 

Aquí entramos en el interesantísimo debate de “si necesita el ser humano que le enseñen a comer”.

 

Me encantaría decirte que no, pero como no me puedo alargar mucho con esto hoy, te diré a modo resumen: Teniendo en cuenta el mundo en el que vivimos, nuestra biología, y la cantidad de señales a las que estamos expuestos…lamentablemente si necesitamos que nos enseñen a comer sano (aunque dentro del término sano hay mucha variabilidad)

2. NECESITAMOS REEDUCAR NUESTRO PALADAR

La comida hiperpalatable desensibiliza aún más estas áreas de placer, alterando nuestra percepción del sabor y poniendo el umbral de los estímulos demasiado altos.

 

Aunque nos gustara la verdura, además de otras cosas, el seguir consumiendo este tipo de productos sigue “alimentando” nuestro deseo hacia ellos, siempre queremos más.

 

Una cosa es consumirlos esporádicamente y otra cosa es que sean una constante en nuestra vida.

3. NECESITAMOS APRENDER A ESTAR PLENAMENTE CONSCIENTES EN NUESTRO DÍA A DÍA

Como te decía, me hace gracia esta corriente de “alimentación consciente” o “mindful eating” cuando se publicita de tal forma que parece que eso se puede hacer como una terapia independiente.

 

Uno no puede aprender a estar plenamente consciente sólo en la alimentación.

 

Se empieza a trabajar en vivir nuestra vida de una forma más consciente en general, y eso englobará todos los aspectos que componen nuestro día a día.

 

Hay muchas formas de trabajar la atención plena, a través de diferentes terapias.

 

A mi lo que mejor me funciona, también con mis clientes, es trabajar a través de la escritura y mindfulness, pero es mi opción, busca la que a ti te sirva, busca ayuda de un profesional si lo necesitas y comprométete con ello.

4. SE COHERENTE CON TUS VALORES A TRAVÉS DE LA ALIMENTACIÓN

También lo comenté al principio: Ser consciente, para mí, es actuar acorde a nuestros valores.

 

Haz de tu alimentación un reflejo de tu personalidad, por ejemplo:

 

¿Eres ordenada? Se ordenada con tu alimentación.

 

¿Te preocupan los animales, el medio ambiente? Refleja esto en tu alimentación.

 

¿Para ti es importante pasar tiempo en familia? Comparte todo lo que rodea a la alimentación con tus seres queridos.

 

¿Eres una persona espiritual? Se espiritual en el acto de comer.

5. NO DES LA ALIMENTACIÓN POR SENTADA

Creo que en muchas ocasiones no somos plenamente conscientes a la hora de comer porque tenemos demasiado a nuestra disposición y lo damos todo por sentado.

 

Estamos acostumbrados a que la comida siempre está disponible y no entendemos la interconexión e interdependencia de todo.

 

Cada alimento que llega a tu plato ha pasado por un largo proceso.

 

Muchísimas personas han contribuido en que lo tengas a tu disposición.

 

La naturaleza ha hecho su trabajo para que tú puedas disfrutarlo.

 

Todo esto te puede parecer muy místico, pero es una realidad. Hay mucho que agradecer cada vez que ponemos un alimento delante de nosotros.

 

Creo que es importante honrar todo esto a través del agradecimiento y la continuidad en las diferentes tradiciones.

 

Alimentarnos es más que comer, es sentarnos a disfrutar en familia, es preparar deliciosos guisos o platos tradicionales, es ir a la compra, elegir el producto, transmitir información a nuestros hijos, comprar de forma responsable.

 

Todo eso es COMER CONSCIENTE.

CONCLUSIÓNES FINALES:

Me gusta el concepto de alimentación consciente. Yo misma lo uso mucho porque creo que mi forma de ver la alimentación es muy consciente.

 

Sin embargo, usarlo de forma independiente al resto de nuestras vidas me parece que no sirve para nada, y entonces, algo interesante se convierte en “una moda más”. Y no sólo eso, sino que no es efectivo, lo que hace que la gente vuelva a perder la esperanza de poder mejorar sus hábitos alimentarios.

 

Comer consciente es, para mí, uno de los aspectos fundamentales de la alimentación infantil. En mis cursos para familias es un pilar fundamental.

 

Como ves, comer consciente puede significar diferentes cosas para diferentes personas, busca tu propio significado.

 

Además, no es un recurso rápido, lleva tiempo, práctica y dedicación, pero sin duda, la vida se percibe diferente cuando uno es más consciente.

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