COCINA CONSCIENTE Y EXPERIMENTACIÓN

El juego de cocinar

Dejar que nuestros hijos recuperen lo perdido

¡Sorpresa! Absolutamente todos los alimentos que la naturaleza nos regala tienen el potencial de darnos placer.

 

Desde la más simple zanahoria hasta una patata o un puñado de nueces.

 

Es, por tanto, un derecho fundamental de todo ser humano sentir ese placer, porque de hecho, ese placer forma parte de nuestros mecanismos de supervivencia.

 

Es un derecho, que como tantos, nos han robado. A nosotros y a nuestros hijos.

 

¿Quién? La industria alimentaria, los intereses económicos, los malos consejos nutricionales que llevan años repitiendo y perpetuando, la falta de exposición a la naturaleza, la deficiente información práctica y real que reciben las familias..

 

Así, nos encontramos a niños (y adultos) que sólo pueden sentir placer al comerse una galleta, una pizza, un bocadillo…

 

Niños que rechazan prácticamente todas las verduras y que cada vez son más selectivos, que sufren aversiones alimentarias, que van apartando toda verdura que aparece en el guiso, que se muestran nerviosos ante el plato de comida.

 

Horas de la comida que se han convertido en una guerra sin descanso, donde sólo quedan los reproches y las malas caras por parte de todos.

 

Con personas que no hacen más que restringirse y sentirse culpables y frustradas continuamente.

 

Hay muchos frentes desde los que afrontar este problema (el problema de no sentir placer por los alimentos sanos, digo), pero con mi foco puesto en la primera infancia y sus posibilidades, esto es lo que te propongo:

Un espacio pensado para la reconexión física con los alimentos:

Este espacio se basa en los siguientes principios:

¿Qué conseguimos con este proceso?

No te voy a decir que esta es la forma milagrosa de que tu hijo empiece a comer mejor, ni que se va a convertir en un cocinero Estrella Michelín.

 

El camino hacia una alimentación saludable es todo un proceso compuesto por muchos factores interdependientes. Todos tienen que funcionar relativamente bien para conseguir un resultado.

 

Relacionarse, experimentar y conocer la comida es uno de esos factores.

 

Si te tengo que resumir con toda la honestidad del mundo lo que vas a conseguir con este proceso:

¿Dónde, cuándo, cómo, con quién?

Los martes de 17:00 a 18:30.  De enero a junio. Empezamos 19 de enero.

 

 

Edad: 4 años en adelante.

 

 

Celebramos los Talleres en una casona situada a las afueras de Cartagena (Murcia), llamada Tu Villa Pilar. Lo suficientemente cerca para que no sea un inconveniente llegar, pero lo suficientemente lejos para huir del ruido y adentrarnos en un entorno natural rodeado de calma, naturaleza y luz.

 

Trabajamos en cocina interior y nos trasladamos al exterior siempre que tenemos oportunidad. El entorno es cerrado y protegido.

 

 

Precio: 35€/mes. Este precio incluye todos los materiales y alimentos que utilizaremos en el taller.

 

 

Los talleres son impartidos siempre por mi. Puedes ver currículum y deriva persona en este enlace.

 

 

Reunión inicial: Si estás interesad@, sería ideal que antes de inscribir al menor al taller tengamos una reunión vía Zoom para conocernos en persona y poder aclarar cualquier duda que tengas.

Cocina Consciente para niños

Reunión inicial: Si estás interesad@, sería ideal que antes de inscribir al menor al taller tengamos una reunión vía Zoom para conocernos en persona y poder aclarar cualquier duda que tengas.

 

RESERVA DE PLAZA, ACLARACIÓN DE DUDAS  O SOLICITUD DE REUNIÓN: 

 

 

 

tania@taniaclemente.com

 

Teléfono: 644564398

Dudas frecuentes y otras cosas importantes

Puedes leer más sobre mi formación y recorrido personal y profesional pinchando en este enlace: Deriva personal

En absoluto, pero si quieres que tenga una repercusión real en los niños te recomiendo que lo hagas. Necesitarán tiempo para adaptarse al ambiente, para conocerme y sentirse seguros y para atreverse a experimentar.

El taller de experimentación en la cocina es sólo una parte más del proceso. 

 

Tengo claro que el taller por si solo ya supone una mejora en el bienestar del niño (por eso lo hago), pero quizás esa mejora no sea visible ni cumpla las expectativas que el adulto tiene. 

 

Te recomiendo que no te lo tomes como un proceso en el que llegarás a un objetivo final, sino como un proceso favorable en el desarrollo de tu hijo y un momento de juego y disfrute para él.

 

Si tu interés es mejorar la alimentación de tu hijo tengo programas de acompañamiento específicos para ese cometido, pregúntame sin ningún tipo de compromiso.